viernes, 2 de diciembre de 2011


Un recorrido por la Avenida de Mayo de Buenos Aires

palacio barolo
Palacio Barolo

La Avenida de Mayo de Buenos Aires


En 1894 comenzó a construirse la Avenida de Mayo en la ciudad de Buenos Aires, época de prosperidad que la elite porteña mostraba imitando modas parisinas y a la que no fue ajena la principal calle porteña trazada por el arquitecto Buschiazzo. Desde Plaza de Mayo hasta Plaza de los Dos Congresos, diez cuadras majestuosas unieron la Casa Rosada con el Congreso Nacional.

El aire francés quedó plasmado en la fachada de muchos de los edificios art nouveau, neoclásicos y academicistas, aunque el espíritu español invadió hoteles, teatros y cafés e implantó sus tradiciones sobre todo gastronómicas. Hubo especialistas en mariscos, chocolaterías, confiterías con manzanilla y sidra junto a festividades de la cultura hispánica, hasta se llegó a importar la interna política en tiempos de la Guerra Civil.

Algunas curiosidad y datos históricos sobre la Avenida de Mayo


En algún lugar de la avenida se instaló el primer ascensor de la ciudad y por su subsuelo corrió el primer metro que hubo en Sudamérica. A su vera se ubicaron el Cabildo, el Palacio Municipal y curiosas construcciones como el Barolo, que el arquitecto Palanti concibió sin ostentar un estilo en particular aunque se destaca por su faro giratorio en la cúpula y su interior que recrea la Divina Comedia de Dante. Diarios como La Prensa, El Argentino, El País, La Época y Crítica, pregonaron sus noticias desde esta ubicación estratégica.

Al ser nexo entre los poderes Legislativo y Ejecutivo, fue tornándose paso obligado de desfiles militares, toma de mando de gobernantes, manifestaciones y protestas sectoriales o masivas. La avenida y ambas plazas en sus extremos vieron pasar revoluciones y festejos populares.

avenida de mayo Buenos Aires
Con los años Avenida de Mayo decreció en jerarquía, sufrió numerosas transformaciones amparadas en la desidia y el escaso interés conservacionista, aunque quedan testimonios de su arquitectura, costumbres y tradiciones. Desde que en 1997 fue declarada lugar Histórico Nacional no es posible alterar fachadas edilicias. A través del Programa de Rehabilitación de la Avenida de Mayo, un tratado de cooperación y amistad entre España y Argentina, se colocaron  bancos en las veredas ubicados para observar con comodidad los diseños del lado opuesto.

  El Café Tortini de la Avenida de Mayo


El café Tortoni existía cuando se trazó Avenida de Mayo. Hacia 1926 un grupo de artistas fundó en su subsuelo La Peña, donde se congregaron personalidades del quehacer artístico a intercambiar ideas: Benito Quinquela Martín, Alfonsina Storni, Juana de Ibarbourou, José Ortega y Gasset, Jorge Luis Borges, Molina Campos, Federico García Lorca. El Tortoni nunca cerró sus puertas, hoy sus salones y bodega convocan a artistas y público, en tanto sus paredes y vitrinas exhiben documentos de una época gloriosa. En el piso superior tiene sede la Academia Nacional del Tango.

café tortini

A propósito de García Lorca, el poeta granadino supo transitar esta arteria. Durante seis meses entre 1933 y 1934 ocupó la habitación 704 del Hotel Castelar en Avenida de Mayo, mientras representaba Bodas de Sangre con Lola Membrives en el Teatro Avenida. Colaboración de Graciela Ullán

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