miércoles, 14 de mayo de 2014


Vacaciones en familia disfrutando de las ruinas de Roma

foro romano

Excursión por las antiguas ruinas del Imperio Romano con nuestros niños para divertirse y aprender un poco de historia.


La costumbre de viajar a Roma por parte de los jóvenes no es de ahora…


En el pasado, durante buena parte del siglo XVIII y todo el siglo XIX, los jóvenes de las familias acomodadas de Europa del Norte  tenían un viaje pendiente. Esta prueba se llamaba Grand Tour y consistía, en esencia, en llegar hasta Roma para que la visión y la convivencia con las antiguas ruinas sirvieran de aval en los inicios de la vida adulta.

En su gran mayoría eran muchachos dispuestos a experimentar una aventura, pero también había jovencitas que se adentraban en este incómodo periplo. Por supuesto, cualquier intelectual, literato o poeta en busca del aprecio de sus contemporáneos tenía que dejar testimonio de su paso por Roma. Las gloriosas ruinas del pasado servían como inspiración para crear diarios, poemarios y narraciones.

En un viaje de ida y vuelta, el caminante contemporáneo tiene la oportunidad de ir tras los pasos de estos poetas románticos en la Ciudad Eterna.  Pero hoy, vamos a proponer otro plan: un recorrido, como estos estudiosos del pasado, por los puntos más emblemáticos de la Roma de la Antigüedad con nuestros niños.


ruinas de roma

Qué hacer y qué ver en Roma cuando se viaja con niños


A los pequeños curiosos les gusta sentirse parte de una familia y de una misma historia. Un paseo por las ruinas del antiguo Imperio Romano debe servirnos como diversión, por supuesto, y como la mejor manera de gastar unos días de ocio, pero también para adentrar a nuestros hijos en los entresijos de la historia y hacer que, de alguna manera u otra, se sientan parte de ella.

Sería interesante salir provistos con algún cuaderno y lápices de colores que no pesen mucho y motivar a los niños a que tomen notas o muestras (¡ojo! con tocar o hacer estropicios en las piedras y en los espacios monumentales). Un jaramago, una hoja, un guijarro, una margarita o  una postal caben en un bolsillo e instigamos a nuestros hijos a que guarden, como recuerdo, parte de esa vivencia.

Podemos empezar el recorrido en los Museos Capitolinos donde se conservan casi todas las esculturas de mayor tamaño y los restos de más envergadura, como la Loba Capitolina con la representación de Rómulo y Remo, la Venus Esquilina, el Discóbolo o el Fauno Rojo.  Y del orden de un espacio museístico al desorden del Foro, o lo que queda de él, pero antes de adentrarse en este dédalo de columnas rotas, cimientos abandonados y paredes al descubierto, es importante que se tenga una visión de conjunto precisamente desde la colina del Capitolio.

En la gran extensión del foro romano hay que entrar pertrechados de agua, una gorra y mucha protección solar puesto que apenas hay donde refugiarse de los rayos del sol. Si queremos que nuestros niños disfruten, debemos explicar su historia, su importancia y compararlo, ¿por qué no?, con las redes sociales actuales.

foro de roma


Allí se iba a comprar, a hacer amistades, a enterarse de las noticias y cerrar negocios de todo tipo. Roma sin el foro no era nada, como tampoco se entendía sin los juegos (y las crueldades incluso) de El Coliseo.  Las galerías y lo que queda del graderío recuerdan tanto a nuestros estadios de fútbol que enseguida los niños encontrarán la semejanza.

¡Ah! Y los más deportistas van a disfrutar de lo lindo con un paseo en bici (también puede ser a pie, pero el recorrido será menor) por la Vía Apia, esto es la carretera que unía la metrópoli con el mayor puerto comercial de la época: Brindisi. Aquí la aventura se mezcla con la naturaleza.

Otro día nos vamos por palacios  e iglesias barrocas y si quieres otras ideas, más modernas, no te pierdas esta guía con estas cinco ideas divertidas para disfrutar a tope de la Ciudad Eterna.  

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