lunes, 11 de noviembre de 2013


La Fontana de Trevi en Roma: historia y leyendas

fontana de trevi

Emplazamientos hay en el mundo a los que cualquier viajero aristocrático que se precie no podrá arrimarse sin tener en cuenta su historia, encuentros, mitos y leyendas. A su irresistible belleza han caído rendidos poetas y pintores, cineastas y pensador, aristócratas y gentes de mal o buen vivir. Son lugares que sirven como plató de películas para cinéfilos.

Colina del Quirinal


Uno de esos puntos en los que se unen el arte y la leyenda es la Fontana de Trevi. Y si me apuran, tampoco hay que dejar de recorrer el emplazamiento en el que se inserta, el Quirinal, una de las siete colinas que rodeaban la Roma Antigua, cuyo nombre nos remite al dios pagano Quirino, el sobrenombre con el que se rendía culto a Rómulo, uno de los dos gemelos (el otro, Remo) amamantado por una loba y cofundador de la ciudad eterna, allá por el siglo VIII A.C.

De la colina apenas quedan algunas cuestas, tras allanarse el terreno, a partir del siglo XVI, para poder construir los distintos palacios y edificios públicos que pueblan estas calles. No te puedes perder:

  • El Palazzo Colonna, sede de la colección de arte homónima.
  • El Palazzo del Quirinale, residencia del presidente de Italia.
  • El Palazzo Odescalchi con fachada de Bernini, junto a iglesias y plazas monumentales. 

Son ellos los que hacen compañía a la afamada y cinematográfica fuente.

la fontana de trevi

Historia de la Fontana de Trevi


fotos fontana trevi
Los casi veintiséis metros por los veinte de ancho (le faltan algunos centímetros) de la gran Fontana de Trevi puede dejar noqueado a más de algún viajero despistado. La historia de esta construcción corre a la par que las turbulencias de Roma. La fuente que reconocemos en La Dolce Vita debe su nombre a las palabras italianas “tre vi”, literalmente tres calles, al encontrarse en la intersección de tres vías públicas y existe, no como la conocemos hoy en día, por supuesto, desde tiempos del Imperio Romano. Aquí, precisamente, terminaba uno de los acueductos que suministraba agua a la antigua Roma.

Abandonada durante la Edad Media y confundiéndose con aguas fecales durante gran parte de esta época terrible, comienza su saneamiento a partir del siglo XIV,  a la par que el descubrimiento de las ruinas antiguas. Entonces, se reparó el acueducto y la fontana pasó a ser una pila sencilla, eso sí con agua limpia.

Hubo un primer intento de embellecimiento en el siglo XVII con un encargo a Bernini, pero resultó totalmente fallido. La Fontana que hoy se despliega ante nosotros responde a una intervención comenzada en pleno siglo XVIII por Nicola Salvi, que le alcanzó la muerte antes de ver la obra terminada, tarea que fue encomendada a  G. Paninni. En la década de los noventa fue convenientemente restaurada y se colocó un sistema de depuración del agua. En la actualidad la casa de moda Fendi se hace cargo de los costes de su mantenimiento y puesta a punto.

La leyenda de la Fontana de Trevi


Aunque hay varias versiones sobre cómo y cuántas monedas hay que arrojar a la fuente, lo mejor es dejar tres y arrojarlas por encima del hombro para que nuestra suerte sea tan eterna y longeva como la ciudad de Roma. De día y bajo la iluminación nocturna la Fontana de Trevi aparece majestuosa, magnífica, barroca, voluptuosa e invitándonos a vivir sin  que nos embargue tribulación alguna, empujándonos al pleno disfrute de los sentidos.

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