martes, 2 de julio de 2013

El Alcázar de Sevilla: palacios y jardines

Alcázar de Sevilla
Como todas las residencias y palacios de origen árabe, su bellísimo interior está escondido por altos y sobrios muros que casi no invitan a imaginar las maravillas que hay dentro: el emplazamiento en el que los reyes moros se inspiraron para la Alhambra de Granada. E igual que su hermana, también está protegido por la Unesco. Punto que no es de extrañar, ya que es una construcción única justo al lado de la Catedral y de su famosa Giralda.

Al viajero aristocrático no le va a ser difícil encontrar hoteles mágicos dentro de Sevilla o en los alrededores de este palacio, ya que hay oferta para todos los bolsillos y gustos. Y también hay a su disposición un sinfín de restaurantes, tabernas, bares de tapas o copas a medio tiro de piedra de este lugar de visita imprescindible.


Aunque los datos no son concluyentes sí parece que es la residencia real (o una de ellas) con más años de uso sin interrupción de Europa. Porque los Alcázares aún sirven como hospedaje de excepción para la Familia Real de España en sus visitas a la capital andaluza.


Brevísima historia del Alcázar de Sevilla


alcazar sevilla

Corría el siglo IX y los árabes ya llevaban más de cien años en la Península Ibérica. Se hacía necesario un recinto militar que fuera, también, corte para el entonces emir Abd-al-Rahman II. Aunque pequeño y sobrio, las ampliaciones fueron una constante durante los llamados reinos de taifas. De todos modos, había que esperar al reinado de los Banu Abbad, cultos, eruditos y narcisistas para que al antiguo cuartel se le pudiera llamar palacio. Fueron ellos quienes llenaron el recinto con poetas y artistas a la par que se iban construyendo salones suntuosos adornados con intricadas yeserías (con frases del Corán o de la literatura tradicional), patios con fuentes rumorosas, jardines con especies exóticas… El Alcázar iba, pues, levantándose en su peculiar estilo mozárabe.

Pero las obras no terminan aquí, y una vez la ciudad se encuentra en manos cristianas, el Rey don Pedro ocupa el lugar, lo transforma y lo amplía según la nueva cosmovisión, aunque con los mismos artesanos y tendencias. Se abre la Puerta de los Leones y se ejecuta un nuevo palacio con el nombre del monarca, en estilo mudéjar. Más tarde, durante los siglos XVI y XVIII se fueron embelleciendo con azulejos distintas estancias y se construyeron gran parte de albercas, piscinas, fuentes, y espacios monumentales en los jardines.

palacios sevilla

Como otros recintos artísticos del sur de España comienza a caer en el olvido de autoridades y administraciones hasta tal punto que el Alcázar llega a ser “ocupado” por mendigos, nómadas de todo tipo, vendedores ambulantes, filibusteros y delincuentes de diversa ralea. El deterioro parecía irremediable cuando fue redescubierto por los cultos viajeros del norte de Europa que  completaban el Grand Tour por estas tierras meridionales.

jardines sevilla
Desgraciadamente, la siempre complicada situación política, social y económica de esta parte de mundo no propició una recuperación de esta maravilla del pasado hasta bien entrado el siglo XX, cuando comenzó, con mayor o menor fortuna, los trabajos de adecuación y mantenimiento que devolvieron (para el visitante contemporáneo) el brillo que tuvo antaño. Hoy depende de un patronato presidido por el Alcalde del Ayuntamiento de Sevilla.

Recintos, habitaciones y lugares del Alcázar que no te puedes perder

Aquí va la lista y anota que es bien larga:
  • Una foto en la Puerta de los Leones donde se encuentra la entrada de acceso.
  • Salas y Patio de la Montería.
  • Capilla Capitular con un pequeño museo.
  • Palacio del Rey Pedro I y especialmente, el Salón de los Embajadores, Patio de las Doncellas, Patio del León, Sala de los Reyes Católicos y Patio de las Muñecas.
  • Patio de Cruceros.
  • Salón de los Tapices.
  • Palacio gótico y, especialmente, la capilla.


Los jardines árabes, barrocos y románticos


Y cualquier palacio que se precie de serlo no puede estar completo sin sus jardines. Destruidos por completo los de la época árabe, hoy apenas quedan algunos árboles centenarios traídos, incluso, de lugares tan remotos como América.

Eso no quita para que se haya conservado algunas fuentes, frontones y caminos de épocas distintas. Hoy es una mezcla entre la recreación de un jardín morisco, a la francesa e, incluso, puntadas de las tendencias inglesas románticas. No te puedes perder:

  • El Jardín del Estanque.
  • Galería del Grotesco, realizada en el siglo XVII,
  • Jardín de la danza con su fuente central realizada en azulejos.
  • Los Baños de María de Padilla, en el sótano, pero con entrada desde el parque.
  • Jardín de Troya.
  • Jardín de la Galera.
  • Jardín de la Gruta Vieja.
  • Jardín del Príncipe.
  • Jardín de las Damas.
  • Jardín del Laberinto Viejo.
  • Jardín de los Poetas.
  • Jardín del León.


Y el Patio de la Alcubilla antes de abandonar este lugar de las Mil y una noches por el Apeadero donde se encuentran algunos carruajes antiguos. A la salida te espera el Patio de Banderas con sus impresionantes casas burguesas.  

El Alcázar de Sevilla organiza conciertos nocturnos durante el verano y también visitas al caer la tarde. De vez en cuando, muestra exposiciones de artesanía o arte local. Ten en cuenta que hay que abonar una entrada, que está abierto a diario y que vas a tardar, al menos 2 horas, en recorrerlo al completo.


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De Candela Vizcaíno