jueves, 4 de abril de 2013

Parador de Sigüenza: un castillo en tierras de Guadalajara



En la noble villa castellano leonesa de Sigüenza, provincia de Guadalajara, se encuentra el señorial y tranquilo Parador de Sigüenza. Este Parador de Turismo está ubicado en la que fuera una antigua alcazaba árabe que fue conquistada por el Reino de Castilla en el año 1124. Durante siglos fue la residencia de ilustres moradores, como reyes, obispos o cardenales, pero en la actualidad es un imponente pero agradable hotel que recibe a sus huéspedes con toda la pompa que se merecen.

Parador de SigüenzaLa ilustre historia del Parador de Sigüenza


De origen medieval, los muros del Parador de Sigüenza han visto pasar gran parte de la historia de España. Desde la ocupación árabe a una continua sucesión de reyes y altos cargos eclesiásticos, pasando por la invasión de las tropas napoleónicas, las guerras carlistas o la Guerra Civil.

Como todo castillo que se precie, el Parador de Sigüenza también posee sus propias leyendas, como la del fantasma de Doña Blanca de Borbón. Esta joven sobrina del rey de Francia, de quince años, fue desposada con Pedro I de Castilla, denominado “El Cruel”. La boda sólo se realizó para pactar nuevas alianzas, y el despiadado rey repudió tras su boda a Blanca para correr a los brazos de su amante, María de Padilla.


Doña Blanca sufrió todo tipo de vejaciones por parte de Pedro I, incluido el confinamiento durante cuatro años en una celda de la torre más meridional del castillo de Sigüenza. Su penosa vida finalizó con tan sólo 22 años, y cuentan que su atormentada alma vaga en forma de una neblina que ha podido verse en diversos lugares del parador.

Características del Parador de Sigüenza


Ubicado en la parte más alta de la localidad de Sigüenza, en la Plaza del Castillo, el parador disfruta de unas estupendas panorámicas de la villa y de los privilegiados espacios naturales que lo rodean.

Este hotel de cuatro estrellas dispone de 81 habitaciones dobles, cinco sencillas y dos suites, muchas de ellas con cama con dosel, terraza y jacuzzi. Pero además, el Parador de Sigüenza cuenta con un buen número de estancias señoriales decoradas al estilo castellano que recorrer y disfrutar, como su fantástico comedor, donde se pueden degustar manjares tan típicos como unos huevos fritos con migas y torreznos, cabrito lechal al horno o bacalao al queso manchego, junto a deliciosos postres como los borrachitos seguntinos, la tarta de Doña Blanca y las flores de Cabanillas.

En el parador no hay que dejar de visitar la capilla románica del siglo XIII o el patio empedrado.

Qué ver y hacer en Sigüenza


Además del castillo, Sigüenza posee un notable Conjunto Histórico Artístico que sumerge al visitante en la Edad Media, con lugares tan destacados como la Casa del Doncel, un edificio de estilo gótico civil del siglo XII y reconstruido en el siglo XV; la Catedral, que fue construida inicialmente como una fortaleza en el siglo XII y mezcla el estilo románico y el gótico; las murallas medievales, de las que todavía quedan restos como las Puertas del Sol, del Toril, de Hierro y de las Travesañas, el Portal Mayor y el Arquillo de San Juan; el Museo Diocesano, situado junto a la catedral y que incluye joyas como la “Inmaculada Niña” de Zurbarán y algunas obras de Salzillo y Luis de Morales, o la iglesia de Santiago del siglo XII, que formaba parte del antiguo Monasterio de las Clarisas.

En Sigüenza, además de sumergirse en su patrimonio, se puede conocer y disfrutar la contundente cocina seguntina, adquirir artesanía de la zona (botas de vino, alfombras, cerámica, espejos, forja u objetos en bronce), seguir las rutas del Cid Campeador y la del Quijote o recorrer sus espacios naturales, como el Parque Natural del Río Dulce, el Lugar de Interés Comunitario del Río Salado o la Microrreserva de los Saladares del Río Salado.

Imágenes de contenido libre.
Por Belén Valdehita