viernes, 18 de enero de 2013


Kunsthaus Tacheles, paredes de graffitis en Berlín


Graffitis


Es verdad que la técnica de los graffitis está asociada a un arte callejero que no se identifica, por decirlo con palabras amables, con una existencia aristocrática. Los creadores que recurren a este modo de expresión llevan su vida, si no con un carácter plenamente underground, sí en los límites con la sociedad del bienestar.

Esto ha sido así hasta hace pocos años. Porque el graffiti entendido como arte, que no me refiero a la gamberrada en espacios urbanos privados o públicos, ha entrado ya en los anales de la historia.



East Side Gallery


Y si hay una ciudad en el mundo que ha hecho del graffiti su seña de identidad, esta es, sin lugar a dudas, Berlín. Dividida durante décadas, esa frontera física y vergonzosa se ha prestado a las mil maravillas a servir de particular lienzo para los artistas contemporáneos. 


Hoy el Muro de Berlín ha caído, pero sus restos y sus pinturas más emblemáticas se conservan y se muestran en la llamada EastSide Gallery, un auténtico museo al aire libre que ningún viajero debería perderse por muy aristocrático que sea.

Pero no solo del Muro de Berlín se surte de graffitis esta preciosa ciudad. En algunos espacios abandonados, sobre todo de la zona este, han surgido iniciativas (vinculadas a partes iguales con el movimiento okupa y con posiciones de protesta) que han hecho de este arte mural su particular modo de expresión. Uno de estos sitios es el Kunsthaus Tacheles, situado en los números 54 y 56 de la Calle Oranienburger de Berlín.

Kunsthaus Tacheles


El Kunsthaus Tacheles fue construido en un tiempo récord en la primera década del siglo XX en el barrio de Mitte en Berlín. Fue, en sus orígenes, uno de los primeros centros comerciales del mundo. A pesar de su innovadora arquitectura e ingeniería, el negocio no logró prosperar y no encontró el favor del público de entonces. El edifico, en un intento por rentabilizarlo, pasó por varias manos a lo largo del Siglo XX.

Para que te hagas una idea, te anoto que sirvió de cuartel general de las juventudes nazis y, a pesar de las bombas, permaneció casi intacto durante la II Guerra Mundial. Pero fue a finales del Siglo XX cuando un grupo de artistas hicieron del vetusto edificio su particular morada y estudio colectivo.  Allí se atrincheraron y decoraron todas las paredes con graffitis de todo tipo. La gran mayoría de ellos transparentan una clara intención de protesta.

La orden de desalojo, debido a una amenaza de ruina a pesar de su buena factura, no tardó en llegar. Los artistas resistieron en el interior y no dejaron ni un centímetro cuadrado sin pintar. De hecho, al Kunsthaus Tacheles se le conoce como la Capilla Sixtina del Graffiti. Además, de sus muros pintados, los exteriores y el jardín están adornados con esculturas realizadas con chatarra y elementos de desechos en una clara metáfora de la capacidad transformadora y alimenticia del arte.

A pesar de que esta particular resistencia duró bastantes años, actualmente el Kunsthaus Tacheles se encuentra cerrado al público. Puedes ver los murales de las distintas fachadas y las esculturas exteriores.

Ahora mismo las autoridades tienen un serio problema con el lugar, ya que se ha convertido en emplazamiento de peregrinación para los aficionados al arte contemporáneo y esto hace más difícil su demolición. Si el espíritu sigue vivo, puede convertirse en el mejor espacio cultural que refleje el convulso espíritu alemán de las últimas décadas. Los artistas hacen lo suyo y continúan en la página de Internet del Kunsthaus Tacheles. Utilizan, como debe ser, el gran foro internacional del siglo XXI.

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