lunes, 10 de diciembre de 2012


Turismo Madrid: Monasterio de la Encarnación


monasterio de la encarnación

Es verdad que el viajero que se adentra en Madrid se apabulla con la zona noble que se ubica alrededor del Barrio de los Austrias. El Retiro, la Puerta de Alcalá, el Paseo del Prado y los impresionantes museos de la zona (Thyssen, Prado y Reina Sofía) colman la sed de belleza del visitante cosmopolita y aristocrático que se precie de serlo. Pero también hay otro Madrid desconocido y oculto que será del agrado del más exigente.

Siempre recomiendo que lo mejor para visitar una gran urbe es organizarse con antelación. En primer lugar, hay que dejar hecha debidamente la reserva de los hoteles en Madrid que los hay muy buenos, para todos los gustos y de todos los precios. Después, hacer una lista de los rincones imprescindibles. Y dejar, por último, aquello que es menos usual. En esta línea está el emplazamiento que traemos hoy: el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid.


Real Monasterio de la Encarnación



No hay que andar mucho para acercarse hasta este convento aún en uso y perteneciente a la orden de las agustinas. El viajero que visite el Palacio Real y los Jardines de Sabatini, lo tendrá bastante fácil, ya que se encuentra justo al lado. 

Monasterio de la Encarnación

El monasterio fue creado en el siglo XVII por Margarita de Austria, esposa de Felipe III. Hay que tener en cuenta que hasta bien entrado el siglo XVIII era habitual que las señoras nobles de la alta aristocracia sufragasen los costes de este tipo de obras, ya que siempre tenían en mente estos espacios como lugar de retiro, de desahogo espiritual y de jubilación. Por eso suelen estar realizados con gran lujo. Además, se solía recurrir a los servicios de los mejores artistas del momento.


El Monasterio de la Encarnación no es una excepción. En primer lugar, la reina se hizo construir un pasadizo que unía este lugar sacro con las dependencias del cercano Palacio Real. Al estilo de la Galería de los Uffizi, estaba decorado con obras de arte, muebles lujosos y alfombras mullidas. Así, la reina no tenía que salir a la calle para acceder a la iglesia.  En segundo lugar, el monasterio estaba reservado a las hijas de los nobles más ilustres de la época. Con esta exclusividad, la monarca se garantizaba buena compañía en su horas de rezos.

Aunque la planta y el alzado son bastantes sobrios, responden al estilo herreriano dominante en la época. Fue encargado a un arquitecto casi desconocido: Alberto de la Madre de Dios. En la actualidad, conserva buena parte de las obras de arte de la colección de la reina.

Francisco Bayeu

 
El interior del edificio, que se puede visitar en el horario habilitado al efecto, es de una sobria elegancia y predomina el blanco mezclado con los detalles dorados.

Monasterio de la Encarnación

Hay que destacar, sobre todo, la impresionante cúpula pintada al fresco por el mentor y maestro de GoyaFrancisco Bayeu. Aunque para los profanos en la historia del arte Bayeu es un nombre anónimo, el pintor disfrutó, en vida, de reconocimiento y de su parcela de gloria.


Recibió encargos diversos como algunos frescos (La caída de Granada y otros de temas mitológicos) para el Palacio Real. También contribuyó a embellecer el techo de la Basílica del Pilar. Los Palacios de Aranjuez, del Pardo, de la Granja así como la Catedral de Toledo albergan obra suya.

Lo dicho; el Real Monasterio de la Encarnación en Madrid, es uno de esos emplazamientos llenos de misterio y arte que tanto gustan a los viajeros que buscan rincones desconocidos.

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