viernes, 23 de noviembre de 2012

Qué ver en Londres: Palacio de Buckingham, Torre de Londres, Abadía de Westminster

Guía para visitar los 3 monumentos más conocidos de Londres: Palacio de Buckingham, la Torre de Londres y la Abadía de Westminster


Westminster

Decir que a Londres hay que ir es casi tan obvio que no vamos a darle más vueltas. La capital del Imperio Británico ofrece al viajero de todo: museos, parques, jardines, compras, teatro y un magnífico patrimonio artístico.

Así que hoy nos vamos a centrar en esto último, en tres espacios monumentales ineludibles.  Son la Torre de Londres, el Palacio de Buckingham y la Abadía de Westminster.

1.- Abadía de Westminster


Este templo cristiano se ha puesto muy de moda tras la boda del Príncipe Guillermo. Antes no atraía a tantos visitantes, a pesar de la belleza y el interés histórico de la construcción, que es, nada más y nada menos, que Patrimonio de la Humanidad.

De líneas góticas, la sobriedad de la fachada se rompe con una impresionante vidriera de color con forma de rosetón. La abadía está en uso desde el Siglo XI y aquí ha habido de todo: bodas, como la de Guillermo y Catalina, coronaciones y, sobre todo, entierros.


Porque eso es la Abadía de Westminster: un gran cementerio, un inmenso mausoleo real, más bien. Aquí reposan casi todos los reyes de Inglaterra. Faltan la infeliz Lady Jane Gray, reina durante un poco más de una semana y decapitada en la Torre de Londres, Eduardo VIII, quien reposa junto a su esposa en Fragmore, y Eduardo V, encerrado hasta la muerte por su ambicioso tío.

Dentro del templo cristiano no hay que perderse la Silla de la Coronación donde se sientan todos los reyes de la Gran Bretaña desde Guillermo el Conquistador.

2.- Torre de Londres

Torre de Londres

Aunque es famosa por ser cárcel o por las cabezas que han rodado en su interior, la Torre de Londres fue en, sus orígenes, un castillo medieval rodeado por sus perceptivos fosos y dos líneas de muros. Estaba diseñada para prevenir el asalto cuando las guerras se ganaban por el método del sitio (rodear hasta que los que estaban dentro se rendían vencidos de hambre y sed).

Aunque está vinculada al halo siniestro de las ejecuciones, aquí solo perecían los miembros de la realeza y de la aristocracia. El vulgo no tenía tanta suerte y las penas se realizaban a las afueras con mayor crueldad. La élite de la sociedad que, por una razón u otra, caía en desgracia, mientras estaba presa conservaba ciertos privilegios: apartamentos razonables, sus criados y hasta sus ropas.

Dentro de la Torre de Londres no hay que perderse:

  • Capilla de San Pedro in Vincula donde reposan los restos de la desgraciada Ana Bolena y la reina Jane Grey, ajusticiada siendo una adolescente de 16 años.
  • El tesoro donde se custodian las famosas Joyas de la Corona.
  • Una foto con los beefeaters, los alabarderos custodios de los cuervos y las puertas.   

3.- Palacio de Buckingham


Palacio de Buckingham

Morada de su majestad, con un poco de paciencia, se puede asistir al cambio de guardia acompañada de banda de música.

El nombre de la residencia real se debe a su anterior dueño, el Duque de Buckingham, quien mandó construir un palacio acorde a su estatus aristocrático. Sus herederos, acostumbrados a gastar y a no ingresar, se vieron obligados a vender la mansión. Esto fue en pleno siglo XIX y el primer miembro de la monarquía que utilizó el palacio como residencia oficial fue la Reina Victoria.

Entonces, la construcción no era tal como se conoce ahora, con la fachada enfrente de la verja donde se pone la guardia. Tenía forma de U y se abría al parque. Al colocar ese cuerpo arquitectónico delante,  se ha quedado un jardín interior que apenas se puede visitar.

El viajero ve el exterior y  todo el espectáculo de los guardias con sus uniformes rojos. 

Imágenes de contenido libre.


Por Candela Vizcaíno