jueves, 17 de mayo de 2012


Nueva York: Central Park


Los espacios públicos en Nueva York son amplios, como para contener la superlativa masa de habitantes y turistas que trajinan la ciudad. El Central Park escapa a toda imaginación, hay que estar ahí para darse cuenta de que por más que nos esforcemos siempre nos quedará un rincón sin conocer. Tal vez el “pulmón y corazón” de la ciudad, como se lo suele llamar, se convierta en el descanso obligado de tanta oferta de rascacielos y uno franquee sus accesos simplemente con las mejores intenciones de caminar en medio de la naturaleza y tranquilizar el espíritu.


Encerradas por los lugares más exquisitos de la ciudad, están estas 341 hectáreas que representan unas cincuenta manzanas de pura vegetación, que suman cuatro mil metros de largo por ochocientos de ancho, y concentran senderos que se bifurcan, lagos, cascadas, arroyos, puentecillos, fuentes, la réplica de un castillo gótico, estatuas, jardines y, sobre todo, césped, árboles y más árboles. 


Central Park


Dentro de la concepción de su arquitectura, hay homenajes que suenan de maravilla a los amantes de la música, como los dedicados a John Lennon, Duke Ellington y Beethoven, otros que recrean la literatura, desde Andersen, Shakespeare, Walter Scott, Robert Burns a Alicia en el País de las Maravillas jugando con su gato. Y resultan por demás originales el “Ángel de las aguas”, una estatua que conmemora la instalación de agua corriente en Nueva York, la fuente de estilo italiano dedicada al periodista Pulitzer y el obelisco egipcio de Tutmes III “Agujas de Cleopatra”.

Nueva York en familia


Si queremos patinar, montar en bicicleta, nadar en una piscina, navegar en bote, pescar o hacer otros tantos deportes, podemos acercarnos las distintas actividades que se programan a diario (algunas pagas). 



Si preferimos escuchar música en vivo o ver puestas de teatro, en el transcurso de la época veraniega hay mucho para elegir, en especial los fines de semana. El Central Park invita a no hacer nada y a disfrutar el ocio tal como se nos presenta, o aprovechar sus espacios pautados, incluso sumarnos a alguna de las visitas guiadas que realiza el Programa de Conservación, lo importante si decidimos movernos por nuestra cuenta es que tengamos presente que podemos extraviarnos en tanta inmensidad. 

Darnos una vuelta entre las 10 y 16.30 por el Visitor Center, antigua lechería y hoy centro de información, es lo recomendado antes de decidir qué caminos tomar.

Si vamos con niños, el zoológico entretiene y sorprende por su fauna representativa de zonas de climas templados, tropicales y polares. También hay un jardín donde es posible acercarse a los animales domésticos y en todo el parque se avistan ejemplares silvestres e innumerables aves entre pastos y follajes.

Al primigenio diseño llamado Greensward Plan de Frederick Law Olmsted y Calvert Vaux, que permitió construir el Central Park en 1876, se han ido sumando atracciones lúdicas y culturales, se han conservado y restaurado espacios y monumentos originales a la vez que se crearon otros nuevos. El acceso es libre y gratuito a cualquier hora del día, si bien no es prudente aventurarse en horarios nocturnos. Colaboración de Graciela Ullán
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