lunes, 19 de marzo de 2012


Tesoro del Carambolo en el Museo Arqueológico de Sevilla

tesoro del carambolo

Museo Arqueológico de Sevilla


Comenzamos hoy un recorrido por los mejores espacios monumentales de Sevilla, una ciudad conocida por múltiples tópicos y, en esencia, totalmente desconocida. El bautizado como Tesoro del Carambolo se custodia en una sala habilitada ad hoc en el Museo Arqueológico de la capital hispalense, situado en la Plaza de América, en el extremo sur del Parque de María Luisa. Con vocación divulgativa, se comenta este espectacular hallazgo “casi” único (y luego explicamos las razones) en su género.

Os pongo aquí el link de la página oficial de la Junta de Andalucía referente a este espacio museístico un poco por prurito, pero advierto al visitante o al lector interesado que poca información podrá encontrar de este maravilloso testimonio de una cultura tan antigua como desconocida. Como esto es extensible a parte de los museos y espacios expositivos de la capital hispalense, en este blog vamos a ir dando cuenta, en las próximas semanas, de todos ellos, llevados por un repentino deber cívico en el que no me voy a extender mucho más.


tesoro del carambolo

Actualización 12 julio de 2012

Si viajas a Sevilla y quieres ver el Tesoro del Carambolo auténtico, debes saber que, por falta de presupuesto y discrepancias entre las administraciones, el original ha vuelto a la caja fuerte y solo se exhibe una copia. Aún así, la historia a continuación (excepto el no pequeño detalle del museo) no se modifica por ello.

El Tesoro del Carambolo, una historia mínima de su descubrimiento


Corría el último día del mes de septiembre de 1958. España se sacudía de los horrores y penurias (por este orden) de la Guerra Civil. En un cerro, en el municipio de Camas, en el área metropolitana de Sevilla, se llevan a cabo unas obras de una empresa dedicada al tiro pichón. De repente, un operario, del que nos ha llegado hasta su nombre, Alonso Hinojos del Pino, se topa con lo que parece un brazalete. La curiosidad se apodera del resto de la cuadrilla que comienza a excavar en el lugar hasta encontrarse con joyas similares. Aunque, en un principio, la incredulidad ronda por las cabecitas de los albañiles, pronto el miedo (al ser despedidos o llevados al cuartel de la guardia civil) se apodera de ellos.

Llaman a la propiedad que encuentran extraño el hallazgo y éstos, ni cortos ni perezosos, se ponen en contacto con una de las mayores eminencias del momento en lo que arqueología antigua se refiere: el catedrático don Juan de Mata Carriazo. El profesor realiza su dictamen y fecha el espectacular hallazgo entre los siglos VIII y VI a.c. y no duda en rotular su escrito con la frase “un tesoro digno de Argantonio”, el mítico rey (o dinastía, según las investigaciones recientes) de la no menos mítica Tartessos, situada a orillas de lo que, por entonces, era un golfo de mar que se extendía desde Sanlúcar de Barrameda por todo el valle del Bajo Guadalquivir para terminar en la actual Coria del Río.

tesoro del carambolo

 ¿Cómo es y en qué consiste el Tesoro del Carambolo?


El Tesoro del Carambolo, podéis verlo en la foto, está compuesto por dos cilindros parecidos a brazaletes, dos pectorales, un collar rematado en cascabeles y 12 placas rectangulares realizados con la técnica de la cera perdida en oro de 24 quilates. Ha estado guardado durante más de cincuenta años en una cámara acorazada del Banco de España y ahora, por tiempo indefinido, o eso esperemos, se expone al público en una sala habilitada en el museo hispalense mencionado arriba. Aviso al lector acerca de la información facilitada por la Wikipedia sobre esta entrada, ya que no solo está falta de referencias acreditadas, sino también de la más mínima actualización.

Otros tesoros fenicios: Tesoro  de Mairena del Alcor y Tesoro de Ébora


¿Fenicios? ¿Pero no había dicho usted que esto era de la legendaria Tartessos? Sí lo he dicho, porque eso fue lo que se quiso creer en la época del descubrimiento, pero ha llovido mucho desde entonces y aunque las excavaciones en el lugar, y en otros semejantes, se han llevado un ritmo desesperadamente lento, cincuenta años tiene muchos días y ha dado tiempo para replantearse esta hipótesis, a la par que salían a la luz un complejo arquitectónico y otros tesoros que, en la actualidad se exhiben junto al del Carambolo.

Estamos hablando del Tesoro de Mairena del Alcor, también hallado por casualidad y del Tesoro de Ébora, encontrado por un tractorista (quien se negó a dar los datos exactos de su ubicación sin más explicaciones) en el cortijo homónimo en 1960. Si bien el del Carambolo se fecha, con las técnicas modernas, alrededor del año VI antes de Cristo, los otros dos son posteriores y pueden llegar incluso al I. a.c.

tesoro de mairena

 ¿A qué cultura pertenece el Tesoro del Carambolo?


¿Y qué civilización antigua pudo permitirse en un radio de poco más de 100 kilómetros tantas joyas en oro? ¿Y cuál era su destino? Las respuestas a ambas preguntas van de la mano. Si bien, en un principio, por eso de la cosmovisión imperante, se dio por sentado que el oro del Carambolo pertenecía a un personaje real, según se han desarrollado las investigaciones, esta tesis ya no se sostiene y se apuesta por un uso de todas las joyas en rituales sagrados.

Es decir, el ajuar estaría destinado a ceremonias en las que se sacrificaban toros o ganado bovino a los dioses, pidiendo una próspera cosecha, el fin de una plaga o la procreación. Esa divinidad que se intentaba contentar parece ser Baal y la gran diosa fenicia Astarté, la que cuidada de la fertilidad humana, de la madre naturaleza y de la vida, es decir, de todo aquello imprescindible para el hombre de cualquier época.

tesoro de ebora
Esta teoría no es solo una hipótesis, sino que viene avalada por el descubrimiento, en ese espacio que ahora se antoja un templo, donde se escondía el tesoro del Carambolo, de estatuillas de bronce, fíbulas y hebillas con las representaciones clásicas de la diosa. Por tanto, el del Carambolo no eran las joyas perdidas de un rey en su huída de los enemigos, sino que formaba parte de un ajuar eclesiástico que se escondía para evitar la profanación del latrocinio.
Y esta civilización que ha sido bautizada como turdetana era, por los restos que se han encontrado, hermana de la fenicia que, por entonces, se asentaba en los mejores puertos del Mediterráneo y los más cercanos al Mare Nostrum situados en el Océano Atlántico.

Pues todas estas maravillas son las que pueden admirarse, en una sala muy pequeña, eso sí, pero bien montada y explicada con divulgativos paneles, en el Museo Arqueológico de Sevilla. Recuerda que cierran los domingos por la tarde, algunos festivos señeros y los lunes. La entrada es libre para los ciudadanos de la Unión Europea. Imágenes de contenido libre.

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De Candela Vizcaíno 

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