viernes, 10 de febrero de 2012


Isla Negra y Pablo Neruda


isla negra

El Pacífico no es tan pacífico, las olas barren la arena o se estrechan en la costa rocosa, van y vienen formando rulos de espuma que se repiten con cada movimiento ondulatorio de las aguas. Entre los pinos y el mar azul asoma una torre y campanas, allí donde se refugió en vida Pablo Neruda con su compañera Matilde Urrutia y donde descansan sus cuerpos.

Isla Negra


isla negra
La playa está al sur de Valparaíso, en la comuna chilena de El Quisco. Cuentan que en 1938 el poeta compró a un navegante español una precaria cabaña en piedra llamada Las Gaviotas, que hizo extender y remodelar durante años hasta amalgamar una casa que renombró Isla Negra, con pasillos estrechos y espacios acogedores para la reunión entre amigos.

Cuando sus viajes y representaciones diplomáticas en otras latitudes le dejaban tiempo regresaba a inspirarse a este lugar, que inauguró con algunos de sus bolígrafos de tinta verde con los que acostumbraba escribir inventando su Canto General, esa especie de Eneida sudamericana que nos legó. Aquí pasó enfermo sus últimos días antes de ser internado para morir el 23 de setiembre de 1973, apenas estalló el golpe de Estado que derrocó al Presidente Allende.

isla negra
Isla Negra estuvo cerrada durante la dictadura, pero, a pesar de la prohibición, muchos llegaban a garabatear poemas en su cerca llegando a desafiar al poder pronunciando sus versos en voz alta. Al fin reabrió en 1990.

Pablo Neruda


La casa de Isla Negra hoy es lugar de peregrinación de gente de todo el mundo. Como La Sebastiana en Valparaíso y La Chascona en Santiago de Chile, se convirtieron en museos tras años oscuros de puertas trabadas. Neruda fue un coleccionista entusiasta y aquí hay pruebas de ello, conforman una enumeración caótica desde botellas solas y con barcos atrapados, dientes de cachalote, caracolas marinas, mapas, máscaras, zapatos antiguos, mascarones de proa, fósiles, réplicas de veleros, pipas, hasta cuanto objeto exótico recolectara en sus viajes. No faltan las pinturas de algún artista famoso.

isla negra

Las visitas guiadas se repiten en varias lenguas y las anécdotas también, la irresistible seducción del poeta está en cada rincón de la casa. Hay una madera rústica con forma de escritorio, que se dice que el poeta vio venir empujada por las olas y rescató los restos del naufragio para su quehacer, como si el mar hubiese sabido dónde debía depositar su carga. No se ven libros por ninguna parte y se hace notar que se decidió llevarlos a la casa de Santiago porque la humedad marina echa a perder el papel.

La habitación tiene una cama frente al mar, un enorme ventanal comunica visualmente con las aguas sin interrupción. Hay otros espacios para detenerse, como el bar cuyas vigas tienen grabados nombres de poetas muertos, la sala donde se exhiben mascarones de proa y la “Covacha”, con techo de zinc para escuchar el golpeteo de la lluvia mientras escribía. Y está el traje de gala, testigo de su recepción cuando se lo consagró Premio Nobel de Literatura. Ambular por Isla Negra es dejarse envolver con palabras bellas, que parecieran llegar con la brisa marina. Colaboración de Graciela Ullán. Todas las imágenes son de difusión libre


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