miércoles, 8 de febrero de 2012


Parador de Jarandilla de la Vera, el castillo donde moró un emperador


Parador de Jarandilla de la Vera

En la provincia de Cáceres, enclavado en la bella Comarca de la Vera, se encuentra el municipio de Jarandilla de la Vera.

Es ésta una zona de bosques de castaños y de robledales, de jara, enebros y retama, donde el agua fluye a través de las gargantas y forma piscinas naturales. Sus temperaturas son suaves, pese a su situación geográfica, junto a la sierra de Gredos, y en sus fértiles tierras crece el afamado pimentón de la Vera, pero también tabaco y buenos espárragos.

En este vergel extremeño, y de paso a su residencia definitiva en el Monasterio de Yuste, vivió una temporada el Emperador Carlos I de España y V de Alemania, aquel en cuyo imperio nunca se ponía el sol.

De la Corte a la Vera


Tras su abdicación en beneficio de su hijo Felipe II, el emperador, cansado y desilusionado, decidió retirarse de la Corte. Y fueron sus más estrechos colaboradores quienes le aconsejaron su destino final: “Es la Vera unos valles que hay entre las provincias de Ávila, Cáceres y Salamanca, el mejor lugar para el reposo y el placer de su alma y de su cuerpo"... "Y es además muy adecuado sitio para su salud y sus apetitos, a la par que está resguardado de todas las tempestades".

Carlos I mandó entonces efectuar reformas en el Monasterio de Yuste, situado en Cuacos de Yuste, donde era su intención pasar sus últimos días llevando una vida monacal.

Parador de Jarandilla de la Vera

Mientras finalizaban las obras, el rey se alojó en 1556 en el que entonces fuera Castillo de los Condes de Oropesa. Fue recibido por su anfitrión, Fernando Álvarez de Toledo, cuarto Conde Oropesa y séptimo de Jarandilla, que destino al monarca varias dependencias, correctas, sin grandes lujos. Allí pasó varios meses, haciendo honor a su sobrenombre de “Emperador de Gula”, y fue muy feliz en estos lares, tanto que declaró: "lo mejor de España es la Vera; lo mejor de la Vera es Jarandilla; lo mejor de Jarandilla es la bodega de Pedro Acedo. Allí está lo mejor del mundo. Y allí quisiera que me enterrasen para irme al cielo".

El 21 de septiembre de 1558 se cumplió su voluntad, y Carlos I de España y V de Alemania fue enterrado en la Iglesia del Monasterio de Yuste, en la Comarca de la Vera.

El más ilustre de los paradores


Con el pasar de los años, y de lo siglos, el Castillo de los Condes de Oropesa fue experimentando varias reformas, especialmente tras los saqueos sufridos por parte de las tropas francesas en 1808.

Finalmente, en 1966, el castillo pasó a convertirse en el Parador Nacional Carlos V. El edificio, que está considerado Patrimonio Histórico Español, fue reformado por última vez en el año 2008.

Su categoría de cuatro estrellas da fe de que en entre sus milenarios muros no falta ninguna comodidad y ningún detalle. Los blasones de los Condes de Oropesa y el escudo del Emperador conviven hoy en día con las conexiones wi-fi, el aire acondicionado, las antenas parabólicas y el hilo musical.

En sus regias habitaciones, el minibar y la televisión no parecen desentonar con las enormes camas con doseles remodelados para el siglo XXI. En una de las estancias todavía se conserva la chimenea que Carlos I mandó construir para calentar sus castigados huesos y aliviar los dolores de su galopante gota.

Y qué decir de los exteriores del Parador. Los terrenos por donde antaño paseara el emperador hoy son un cuidado jardín con olivos, palmeras y naranjos, en el que destacan los torreones y el patio de armas, que conviven con una preciosa piscina con vistas a la sierra de Gredos.

En los fogones del antiguo castillo-palacio se sigue elaborando una ilustre cocina de marcado acento extremeño, con platos como las patatas revolconas, la sopa de tomate, el cuchifrito de cochinillo o las migas extremeñas, y ese postre estrella que son los repápalos con leche y canela.

Un entorno natural privilegiado, rodeado de un inconmensurable patrimonio histórico y monumental y dotado de unas tradiciones ancestrales, es el escenario que rodea el Parador Carlos V de Jarandilla de la Vera, la que fuera penúltima morada del Emperador Carlos I y un lugar perfecto para nuestra próxima escapada.

Imágenes de contenido libre.




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2 comentarios:

GMP dijo...

El lugar es una belleza, dentro y fuera.

jonay dijo...

Es un sitio fantástico. Ya me gustaría pasar por ahí.

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