lunes, 9 de enero de 2012


Viajar a New York para ir a la peluquería ¿Por qué no?


Nueva York

A finales del siglo XVIII, los grandes viajes internacionales, tal como los conocemos hoy en día, comenzaron  a ser una experiencia imprescindible en el currículum vital de las élites adineradas e ilustradas centroeuropeas.

El periplo, conocido como Grand Tour, tenía como destino las ruinas de lo que quedaba del antiguo Imperio Romano y cualquier caballero (e incluso alguna dama) de alta cuna tenía que lucir en los salones de la buena sociedad sus impresiones de esta peculiar aventura. Todo esto cambió radicalmente un siglo más tarde con la irrupción de los cómodos ferrocarriles de largo trayecto (como el archifamoso Orient-Express) para trastocarse definitivamente con los vuelos en avión, la sociedad de la información y las compañías de “low-cost”. Y esta larga introducción viene a cuento, simplemente, porque queremos llevar al ánimo del lector que las motivaciones que han hecho que la humanidad viaje (no estamos hablando de migraciones por motivos económicos) han variado a lo largo de la historia.

Así que escojamos una de las urbes más cosmopolitas y grandiosas del mundo: Nueva York. Y sin equivocarnos mucho podremos afirmar que la Ciudad de los Rascacielos puede ser visitada, conocida, vista o disfrutada desde infinitos puntos de vista. Desde su impresionante oferta cultural proveniente de los grandes museos o instituciones (MoMA, Guggenheim…) hasta la programación de Broadway pasando por los pequeños espacios de ocio (no hay que perderse el Joe’s Pub y sus actuaciones en directo de artistas de primera fila), Nueva York puede dejar boquiabierto a más de un viajero.

Y esto es, simplemente, un apunte de lo que nos aguarda porque el destino ofrece mucho más. Y hoy no vamos a aconsejar lugares interesantes para comprar prácticamente de todo (que lo tiene) sino peluquerías y salones de bellezas en los que se codean profesionales de todo tipo con artistas acostumbradas a pisar la alfombra roja. Entonces, ¿qué proponemos? ¿Visitar Nueva York para ir solo a la peluquería? Más bien, damos una idea: aprovechar el viaje para “también” arreglarse un poco. Y eso sí: a la última moda. Si, además, has tenido que organizar el viaje apresuradamente, una visita a estos exclusivos salones de belleza puede ser el mejor inicio de unas vacaciones inolvidables.

Tenemos dos direcciones favoritas. Y nos gustan por diversos motivos: por la calidad del trabajo que realizan, por la profesionalidad de su comunicación y porque puedes hacer la reserva o comprar sus productos exclusivos vía Internet. Uno de estos lugares que bien merece una visita, aunque solo sea online, es el Salon de San Brocato en el SoHO donde, tras un asesoramiento estilístico, puedes salir luciendo unas bonitas mechas, un corte favorecedor e, incluso, un tratamiento que modifica las texturas del cabello. Tampoco se olvidan de los tratamientos para el rostro (con maquillajes especiales) y el cuidado de las manos (imprescindible si quieres lucir un aspecto impecable). La otra firma seleccionada tiene sus puertas abiertas desde 1978 en dos direcciones distintas (una en Chelsea y la otra en Lower Eastside). Es el Platinum Salon, especialistas en extensiones, pero que no descuidan otras técnicas para el cabello. Por supuesto, también ponen especial atención en el cuidado de la piel y las manos.

Entonces, ¿qué os parece aprovechar vuestro viaje a Nueva York para ir también a la peluquería? Con respecto a aquellos pioneros viajeros del siglo XVIII nosotros tenemos una ventaja importante: que nos podemos poner en comunicación con estas firmas cómodamente vía online. NT

cookie script