viernes, 20 de enero de 2012

Berlín, turismo entre el pasado y el futuro



A pesar del enorme afluente de turistas que llegan año tras año en vuelos desde Madrid y todas partes del mundo, quizás Berlín no pueda considerarse a primera vista una ciudad bonita. Su contrastante arquitectura, que recuerda constantemente la división a la que se vio sometida, la transforma en una polis más interesante que atractiva.

Yo no puedo negarlo: Berlín me apasiona. Me siento subyugada por esa combinación abrumadora de pasado y futuro y por su aura totalmente cosmopolita. Berlín es una ciudad incapaz de dejarlo a uno indiferente: se la ama o se la odia. Hoy os invito a enamoraros de ella…

La historia se palpa en el aire

Caminar por Berlín es perderse en un mundo paralelo donde pasado y presente se conjugan de manera continua y exquisita. Conocer Berlín es empaparse de su historia, de sus conflictos y de su crecimiento como la gran ciudad que es hoy en día.

Sin duda, el imponente Arco de Brandemburgo es uno de los sitios ineludibles en la visita a la capital germana. Antiguo lugar de festejo por triunfos bélicos y símbolo de la separación de la ciudad, se transformó en emblema de la reunificación luego de la caída del Muro y su remodelación. Altivo y ceremonioso es sitio de encuentro para locales y turistas, quienes desde allí parten hacia otros impactantes atractivos como el cercano parlamento, la famosa avenida Unter den Linden, con la Siegessäule (Columna de la Victoria conmemorativa de la Guerra de los Ducados de 1864) o la bella avenida 17 de Junio, sobre la cual se ubica el enorme Tiergarten (zoo de la ciudad).

El Reichstag, o parlamento, asombra a los visitantes con su cúpula de vidrio que resplandece al sol, cuando este se digna a visitar Berlín. A su alrededor, las construcciones futuristas de los edificios gubernamentales contrastan intensamente con aquellas cuadradas y grises, recuerdo de la ocupación rusa.

Si realmente se quiere contemplar esta dicotomía pasado-presente, el lugar perfecto es la Alexanderplatz. Centro de importancia en la Berlín Oriental, permite ver desde los 368 metros de altura de la torre de televisión la llamativa diferencia arquitectónica que aún hoy se divisa fácilmente en la ciudad. La vista panorámica es sencillamente sobrecogedora…

Panorama cultural de Berlín

Teatro, ópera, museos y conciertos compiten por captar la atención de los turistas. Berlín es una ciudad cosmopolita y como tal, es posible encontrar entretenimiento para todos los gustos.

Los apasionados de la historia no deberían perderse la visita al Muro y la antigua caseta de control Check-Point Charie. Los museos de Berlín son muchos y vastos, no en vano ocupan una isla entera. Imposible es visitarlos a todos, al menos en una visita corta a la ciudad. Muy recomendados son el Museo del Holocausto y de la DDR para quienes deseen sumergirse en las vivencias durante y después de la Segunda Guerra Mundial.

A orillas del río Spree, muy cerca del bello Domo de Berlín, podréis disfrutar los fines de semana de una interesante feria callejera donde es posible conseguir libros de toda clase y en idiomas varios a precios accesibles. Y si el presupuesto os lo permite, el KaDeWe bien vale una visita, aunque más no sea para pasear por uno de los centros comerciales más grandes de Alemania, ubicado en una de las zonas más chic de la ciudad. Una recomendación: daros una pasadita por la Iglesia Conmemorativa, conservada en las mismas condiciones en las que terminó la 2da Guerra Mundial, bomba incluida en su interior…

La modernidad de Postdamer Platz

La grandeza y modernidad de los edificios que rodean la Plaza Postdamer es otra sorpresa para quienes, desprevenidos, se dejan caer por este antiguo terreno que durante años se mantuvo baldío a causa del muro que dividía a la ciudad.

Hoy en día, este barrio alberga algunos de los edificios más llamativos de la ciudad como el Sony Center, donde anualmente se lleva a cabo La Berlinale, el Daimler-City o el Beisheim Center
.
Berlín es una ciudad apasionante, que vale la pena recorrer con paciencia e interés, parándose uno a leer cada cartel y a absorber su historia. Para hacerlo, nada mejor que alojarse en un hotel del centro de la ciudad, que permita en poco tiempo acceder a sus principales puntos de interés o en su defecto, al metro.

Caminar Berlín es encontrar un fino equilibrio entre pasado, presente y futuro. Antiguamente dividida, hoy es una ciudad símbolo de la reunificación, del recuerdo y de la mirada puesta en un futuro mejor. ¿Estáis preparados para viajar a Berlín?
Antonella Grandietti






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