jueves, 1 de diciembre de 2011


Turismo en Japón: Festival de los zorros o Kitsune no Yomeiri

Kitsune no Yomeiri

Kitsune no Yomeiri



En distintas zonas de Japón se celebra una especie de procesión, con danzantes enmascarados y disfrazados de zorros. Las procesiones niponas con danzantes disfrazados de zorros se conocen como Kitsune no Yomeiri, que significa literalmente la boda de los zorros.

Estas manifestaciones rituales y sagradas están arraigadas en las ancestrales costumbres animistas del pueblo de Japón. Según la creencia popular, los participantes de estas bodas -solteros y muchos de ellos sin estar tan siquiera comprometidos- conseguirán en el futuro hacer un buen matrimonio.

Los protagonistas de estas procesiones –los cuales se preparan con el esmero y cuidado que caracteriza a la cultura japonesa- son siempre anónimos y, aunque en algunas versiones van fuertemente maquillados, lo más corriente es que se presenten tras una artística máscara como las del teatro Noh (o Nô, según otras fuentes). Por otro lado, los “novios” del ritual no tienen por qué conocerse ni tener nada que ver entre sí.

Kitsune

Costumbres de Japón: Kitsuné


Los zorros son los protagonistas de leyendas, cuentos, poemas e historias orales o teatralizadas así como de pinturas, esculturas y elementos decorativos. El término para designarlo es Kitsuné y es, además, considerado el mensajero del dios Inari, protector de las cosechas, el comercio, los oficios y, por ende, todo lo relacionado con la economía. 

La figura del zorro está muy arraigada en el imaginario colectivo de Japón y constituye un personaje diferenciado (como el viejo, la mujer o el Oni) en el fascinante teatro  de Japón. El animal siempre se representa en posición antropomorfa, vestido con suntuosos ropajes tradicionales y comportándose como lo haría un humano.

Desde este punto de vista cultural y artístico, el zorro suele metamorfosearse para confundir al hombre, para seducirle y llevarle en una dirección equivocada. A menudo, el animal se enmascara tras la apariencia de una mujer arrebatadoramente hermosa que sale al paso al caminante que transita lugares apartados. El engaño puede llegar hasta un nivel de perfección tal que en el imaginario popular japonés encontramos historias de matrimonios humanos-zorros que no se han llegado a descubrir como tales después de muchos años de convivencia conyugal.

Kitsune

Kitsuné: boda de los zorros


Este tipo de festivales se celebran en la prefectura de Yamaguchi -el 3 de noviembre-, en Okaya -en julio- y en la ribera del río Tokonami -el 3 de mayo-. Las fechas de la celebración de estas fiestas no están elegidas al azar, ya que se escogen estos días y, concretamente, las orillas de grandes ríos, porque hay una probabilidad bastante alta de que surja espontáneamente la niebla.

Kitsune no Yomeiri
Tenemos que tener en cuenta que, para el pueblo nipón, esta procesión de humanos disfrazados de zorros se hace, no solo para regocijo y entretenimiento del público asistente, sino que los mismos animales – considerados mensajeros divinos- pueden ser avistados en días como estos: primavera u otoño, con lluvia y con el sol luciendo.

En el imaginario del pueblo nipón –tan supersticioso a veces- se dice que si se mira con cuidado entre la niebla, se puede ver la boda procesional en la distancia. Y de las creencias animistas a las lecturas oníricas: el pueblo japonés tiene su propia interpretación simbólica para la aparición de los zorros en los sueños. Cuando esto sucede, el soñante está recibiendo un mensaje –individualizado y relacionado tan solo con él mismo- de la divinidad a través, nada más y nada menos- que de los mismos mediums sagrados.

Una fiesta y un festival colorido y simbólico en el que el protagonista es el zorro, un animal considerado sagrado para el pueblo de Japón.



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