martes, 10 de abril de 2012


Sevilla en primavera: algo más que azahar, turismo y ocio

Un viaje sensorial a la capital andaluza a principios de la primavera para disfrutar del aroma del azahar.

Catedral de Sevilla
Catedral de Sevilla

Sevilla para sibaritas


Sevilla es una ciudad plagada de innumerables tópicos: el duende, la luz, el color y el aroma especial. El duende, lo más repetido, es algo indescriptible, indefinible y de difícil o imposible personalización incluso para los mismos habitantes de la ciudad. Lo del color, como siempre, depende del cristal con el que se mire, mientras que sí es unánime que su luz es irrepetible. Dependiendo de las estaciones, se pasará de la luminosidad extrema e hiriente del verano a unos maravillosos tonos dorados en los días despejados de otoño.


¿Cuándo florece el azahar? 


Pero de todos los tópicos que se repiten y se repiten sin saber, en muchas ocasiones, de qué se está hablando, éste es el del aroma, el del olor. 

En esto también hay que distinguir y diferenciar, porque prácticamente todos los días del año Sevilla huele como puede oler cualquier otra urbe de similares características: los niveles de contaminación son bajos o moderados, las zonas turísticas están respetablemente limpias y hay discretas zonas verdes en el casco urbano: Parque de Mª Luisa, Jardines de Murillo, etc. Así que, ¿cuál es ese olor del que se habla constantemente cuando se nombra Sevilla? El de una flor maravillosa, la flor del naranjo: el azahar. Existe, no es un fantasma. Y es embriagador, penetrante y sensual convirtiéndose en una experiencia tal para los sentidos que ningún espíritu refinado puede perderse.

Azahar
Azahar en flor

Sevilla y el azahar de sus naranjos y más aún...


España no es Japón, con sus partes meteorológicos especiales para dar cuenta del avance de la floración de los cerezos, pero, aún así, puede calcularse, con un pequeño margen de error, la explosión de las flores de azahar exhalando su particular aroma. Como cualquier planta, todo depende de las lluvias y la temperatura. 
El naranjo necesita condiciones óptimas de luz y calor para poder florecer y no lo hace, o lo hace de manera pobre, si las lluvias son demasiado abundantes (cosa frecuente en toda la provincia de Sevilla, sobre todo, en primavera y otoño). Así que, hay que estar pendiente de la previsión meteorológica antes de planear el viaje. Con suerte, la floración se alarga durante tres o cuatro semanas, pero lo normal es que apenas dure quince días.

Además, la floración del azahar suele coincidir con la explosión de color morado de los llamados árboles de Judas, del amor o de la primavera (según las versiones de los botánicos). Están, sobre todo, en el perímetro del Parque Mª Luisa y sus flores de un morado violento y brillante también son una auténtica experiencia para otro sentido: el de la vista.

Árbol de Judas
Árbol de Judas 

Sevilla y un poquito de museos, visitas, arte y patrimonio 


Se necesitarán al menos dos días para disfrutar del rico patrimonio heredado que se encuentra en la capital andaluza. El primero se puede dedicar a conocer la Catedral o la Giralda y, por supuesto, el Patio de los Naranjos, la antigua zona de abluciones de la demolida mezquita sobre la que se asienta el templo, el tercero mayor de la cristiandad. 

Plaza de España de Sevilla
Plaza de España 

Alrededor de la Catedral y hacia los Jardines de Murillo, se encuentra el Barrio de Santa Cruz con sus estrechas calles y sus recoletas plazas con fuentes sombreadas por naranjos. Cercana a la Catedral se abre La Puerta de Los Leones de El Alcázar de Sevilla, una construcción muy semejante, aunque de menor tamaño, a La Alhambra de Granada. Tiene también magníficos jardines con árboles del amor, mandarinos, magnolios y naranjos. 


Para visitar el Parque de Mª Luisa y sus alrededores (Plaza de España, Museo Arqueológico, Plaza de América, Museo de Artes y Costumbres) se necesitará otro día que se puede completar con un saludo a la Torre del Oro y a la calle Betis repleta de cafés y restaurantes de todo tipo.


Si se tiene más tiempo, hay que acercarse al Museo de Bellas Artes, el cual se abre a una plaza con… naranjos y tomada por artistas locales intentando vender sus cuadros los domingos por la mañana. Otra opción sería cruzar el río hasta La Cartuja y conocer el Centro de Arte Contemporáneo.

Algunos hoteles y restaurantes  de Sevilla


La oferta hotelera es amplia y buena, con hoteles emblemáticos como el Alfonso XIII, pero lo más recomendable es alojarse en algún lugar con encanto como Las Casas de la Judería o Amadeus (a elegir según presupuesto). 

En cuanto a la buena mesa se refiere, un espíritu refinado que se precie, no puede irse de Sevilla sin probar la exquisita cocina andaluza de Julio Fdez. Quintero en su restaurante Abantal, cerca de la Puerta de Carmona y de La Carbonería, un lugar de encuentro de bohemios, pintores y poetas. Abre únicamente por las noches y tiene espectáculos de flamenco.


Turismo Sevilla en Viajes Aristocráticos 


Texto y fotos por CandelaVizcaíno


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