lunes, 9 de mayo de 2011


Rocamadour en Quercy, Dordoña, Francia

Rocamadour
Plaza de las Iglesias
Adentrarse en Rocamadour es dejarse invadir por la ilusión de un lugar mágico, perdido, remoto, oculto a los profanos entre grandes rocas. Este escarpado pueblo de la región del Quercy -y cercano al Valle de La Dordoña- creció al calor de los milagros que, desde 1166, venía repartiendo a los fervorosos devotos que hasta ella se acercaban la Virgen Negra.


Qué ver y hacer en Rocamadour


Rocamadour es un pueblo imposible, onírico, condicionado por lo sacro, pero, a la vez, profano, alegre, culto y cultivado, totalmente diferente a otros centros de perigrinación de la vieja Europa. Rocamadour, más bien, parece el decorado de un película de aventuras, el lugar recóndito donde se esconde un tesoro...

Rocamadour
Vista de L'Hospitalet
Pero Rocamadour es, ante todo, una montaña, una gran roca que se eleva desde la tierra hacia el cielo a través de una escalera empinada de 233 peldaños (y un moderno funicular para los perezosos). 

La Plaza (plazoleta más bien) de las Iglesias se encuentra en la cima de la peña, rodeada por sus 7 iglesias abigarradas, pequeñas, pero claras y diáfanas. 

En una de ellas, en la Capilla de Nuestra Señora (Chapelle de Notre-Dame) se venera y se custodia la Virgen Negra, una talla románica en madera.

Rocamadour
Cueva de Los Milagros
El viajero podrá pedir sus deseos a la Virgen, pero no podrá abandonar Rocamadour sin atreverse con la vista panorámica –y vertiginosa- desde L’Hospitalet; eso sí, no apta para los sibaritas que sufren del mal de altura. Más cerca del cielo que de la tierra, los tejados escalonados del pueblo y la serpenteante carretera, aún estando a pocos metros del visitante, se antojarán lejanos.



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Por Candela Vizcaíno


Viajes Aristocráticos Actualizado en: lunes, mayo 09, 2011
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