viernes, 6 de mayo de 2011


Cantabria: turismo, hoteles, restaurantes, pueblos

palacio magdalena santander
Palacio de la Magdalena de Santander
No todos los destinos son aptos para los viajeros sibaritas del siglo XXI: a las aglomeraciones se puede unir la poca calidad de la restauración, del alojamiento o de la oferta cultural.

Hacer un poco de turismo en Cantabria


Éste, por supuesto, no es el caso de Cantabria. Si fuera así, no la recomendaría. Una propuesta para nuestros viajeros aristócratas es acercarse a esta bella región norteña durante los meses de verano y realizar el recorrido, por supuesto, por libre, utilizando el coche y, a ser posible, descapotable. Con esta opción de viaje disfrutaremos al máximo de los verdes paisajes, las altas montañas, los pueblos encantadores, los rincones marítimos y el magnífico olor a hierba cortada de Cantabria.

santilla del mar
Colegiata de Sta Juliana en Santillana del Mar
Cantabria aún no es un destino masificado, se presta (aunque tiene playas populosas que vamos a obviar aquí) a recorridos distintos a los de sol y mar (si se busca esta opción, es mejor elegir, por ejemplo, Marbella), dispone de buenas carreteras (incluso la serpenteante que sube a los Picos de Europa), los pueblos están bien comunicados y se puede encontrar aparcamiento prácticamente en cualquier sitio.

Qué visitar en Cantabria


Aunque la página oficial de Turismo de Cantabria propone una serie de rutas por la región, creo que el viajero sibarita que se recrea lentamente en el camino desechará estas opciones por largas y extenuantes. 


Mar Cantábrico
Mar Cantábrico

Estamos de viaje, no en una competición. Aún así y todo, tal como reza el proverbio chino (“Nadie es tan inteligente que no tenga nada que aprender ni tan tonto que no tenga nada que enseñar”), estas propuestas pueden estudiarse, según el gusto de cada uno, y luego recortar a voluntad, según el tiempo del que se disponga. Para dejarse impregnar a fondo por  la verde Cantabria hay que dejar al menos cuatro o cinco días.



Cantabria son sus pueblos y ciudades



Destinos imprescindibles son, por supuesto, Santander (para ver la colección del Banco del mismo nombre, el Parque y el Palacio de la Magdalena).
cantabria
Fachadas en San Román de Escalante

  • El magníficamente conservado pueblo medieval de Santillana del Mar y el Museo de Altamira (en las afueras, recomendable reservar con antelación).
  • Liérganes, hogar del famoso hombre pez y marcado por un decadente y encantador  (aunque de carácter burgués) balneario decimonónico aún en funcionamiento.
  • El alucinante emplazamiento (en medio de ninguna parte) de la magnífica colección de arte contemporáneo del Palacio de Elsedo, a 29 Kms de Liérganes.
  • Castro Urdiales y su catedral.
  • La universitaria Comillas y el arte modernista de los indianos.
  • El Monasterio de Santo Toribio de Liébana en lo más escarpado de los Picos de Europa (con una carretera que quita la respiración por las curvas y la belleza de sus paisajes) para ser bendecidos con el Lignum Crucis.
comillas
Universidad Pontificia de Comillas

Hoteles y restaurantes de Cantabria


Los viajeros aristócratas con desahogo económico pueden rememorar las vacaciones de la realeza de antaño alojándose en el Hotel Real en Santander, decantarse por una casona tradicional (como la Casona de la Peña, en Ajo) San Román de Escalante con un buen restaurante (decorado con obras de arte contemporáneo) y bosque privado. 

La red Cantabria Infinita ofrece, para todos los gustos y bolsillos, una buena gama de casonas, casas solariegas y hoteles con encanto.


lignum crucis
Lignum Crucis de Sto Toribio de Liébana

En cuanto a los asuntos gastronómicos, desde la estrella Michelín del Cenador de Amós hasta restaurantes más modestos, pero magníficos, que se encuentran diseminados por toda la región. 

Muy recomendable La Yaya en Meruelo justo al lado de la Iglesia de San Mamés y el Museo de La Campana.

Cantabria da para más que una escapada o un fin de semana. Es un buen destino para recargar las pilas, oxigenarse, retomar fuerzas con buenas viandas, descansar entre el silencio de sus prados y regocijarse con todas las manifestaciones artísticas de las que hace gala. Tiempo, un buen libro y mejor compañía harán el resto para un viaje inolvidable.


Algunos libros sobre viajes y arte en España






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